miércoles, 24 de agosto de 2016

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¿Puedo verla? preguntó al cabo de un rato. Claudia lo miró desafiante ¿para qué?  Él no se amilanó es mi hija. Ella fue irónica un poco tarde te acordás. Él dijo Claudia, por favor.

Se pararon frente al vidrio de la nursery. En el fondo, separadas por una pared trasparente, las incubadoras. Claudia golpeó la puerta. Se despertó en cuanto se fue le comentó sonriente una enfermera. ¿Puede entrar? solicitó Claudia. La mujer cabeceó ya sabe que solo están permitidos los familiares más cercanos. Claudia se  aclaró la garganta e informó es el papá. Instantes después, la desinfección  de manos, la bata y el barbijo retrotrayendo a Francisco a momentos que prefería olvidar. La enfermera lo condujo hasta una de las incubadoras. Francisco se acercó. Un ser diminuto, con los ojos abiertos, se retorcía como una araña. Parece mentira, tan chiquita y tan vital dijo la enfermera. Francisco preguntó ¿puedo tocarla? La mujer lo miró con desconfianza. Él dijo es mi cuarta hija y absurdamente pensó mamá, no podrás conocerla. La enfermera abrió la incubadora, cubrió a la nena con la sábana y la colocó entre los brazos de Francisco. No pesaba. La miró con detenimiento. Si los reducidores de cabeza hubiesen experimentado con Tobi no habrían conseguido mejor réplica.  La nena se restregaba las manitos contra la cara. Francisco se las agarró no, así no, que se me va a lastimar. La beba empezó a llorar. Francisco, desconcertado, miró a la enfermera. Voy a buscar a su mujer, tiene que amamantarla.


 Minúscula pero perfecta; me hace acordar a Tobi cuando nació. Ella acotó es que es igual a vos. Siguieron almorzando en silencio hasta que Claudia preguntó ¿cómo está Camilo? Francisco le habló del accidente, la convalecencia, la recuperación, el dolor que no amainaba. A fin de mes Valeria lo llevará a Estados Unidos, la hermana ya hizo los contactos; un gran especialista evaluará si hay posibilidades de realizarle una reconstrucción microquirúrgica de las dos piernas; cuando esté todo resuelto yo viajaré para allá; mirá lo que son las ironías de la vida, el tercio del departamento de mi madre cumpliendo una función que ella nunca pudo llegar a sospechar. Claudia averiguó ¿los otros chicos cómo lo atravesaron? Francisco se puso serio Luciana presenció el accidente, quedó muy impactada; empezó un tratamiento psicológico y ya está mejor. Ella fue irónica ¿aceptaste? Se despertaba todas las noches llorando; la vi sufrir tanto que hubiera admitido cualquier cosa capaz de aliviarla se justificó él. ¿Y Tobi? Francisco sonrió lo más bien. ¿Sin síntomas? inquirió ella. Él sacudió la cabeza es muy chiquito. Ella añadió muy chiquito y muy parecido al papá.  Él se sorprendió ¿qué querés decir? Claudia fue categórica  es imposible que no esté afectado, probablemente percibe que no es el momento de reclamar; no le pierdas el rastro. Francisco se defendió el problema es que cuando hay una crisis de esta naturaleza, todos están mal al mismo tiempo; entre atender los alaridos de Camilo o prestarle atención al silencio de Tobi no había demasiado para pensar y luego trató de cambiar el tema de conversación, lo único que le faltaba era angustiarse por Tobi  y Rocío, ¿cómo se tomó la llegada de la hermana? momento en el que tomó conciencia de que no solo sus hijos asumían para Azul esa condición. Ahora fue Claudia la seria todo fue muy difícil para ella, el cambio de escuela, de casa, de ciudad; no entiende que su padre no es el padre de la hermana. Francisco se alarmó ¿qué le dijiste? Que por el momento no se lo podía explicar; cuando rompí bolsa estaba sola con ella y se asustó muchísimo; para colmo, mientras la beba esté internada, yo ando como los gitanos, hay veces que se queda sola; en cuanto la chiquita vuelva a casa me ocuparé de lleno de Rocío, seguramente tendré que hacerla tratar. Otra vez el silencio. Un silencio pesado. Claudia lo rompió ¿Valeria sabe que estás acá? Francisco cabeceó no, se fueron al campo y luego bajó la vista hace meses que le doy vuelta al asunto y no sé cómo encararlo. Ella inquirió ¿tengo que tomar tu visita como circunstancial?  Él se obligó a mirarla vi a la nena y ya estoy perdido; cuando me vaya me quedará un agujero.  Ella lo presionó pero te irás. Él apoyó el mentón sobre la mano es impensable blanquear la situación por ahora; mi mundo se llama Camilo; cuando vuelva de Estados Unidos vendré a visitarla. Ella lo desafió si te lo permito y él le devolvió el desafío si no fueras a permitírmelo no estaríamos charlando. Minutos después ella entraba en la nursery. Francisco la esperó afuera y luego la  llevó a su casa. En el momento de bajarse del auto, cuando ella ya se incorporaba, él la retuvo de la mano ¿alguna vez podrás perdonarme? Ella lo miró un instante  y luego se soltó. Él se quedó contemplándola hasta que entró. Arrancó  y condujo lentamente observando las vidrieras. Se detuvo ante una. Compró dos docenas de rosas y las hizo enviar. Gracias por Azul.

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