Mirá lo que compré dice Guillermo y me muestra
un sacapuntas en forma de elefantito. Es
japonés me explica y yo le pido me lo dejás tener. Solo un rato porque se puede
romper y es el único que existe en el país. Lo sostengo sobre la palma de la
mano y lo toco con mucho cuidado. Es gris tiene orejas enormes un poco más
oscuras dos ojitos muy negros y un agujero para meter el lápiz. Dámelo me dice
te voy a mostrar cómo funciona. Obedezco y Guillermo pone un lápiz rojo en el
agujero y gira al elefante con movimientos cortos y firmes y después saca de
adentro un lápiz con la punta más afilada que haya existido jamás. Pasan muchos días y no me animo pero ahora
Guillermo está sentado frente a su escritorio y yo doy vueltas a su alrededor hasta que él
explota y me grita se puede saber qué cornos te pasa. Puedo llevar el
elefantito a la escuela le pido con un hilo de voz. Qué dice Guillermo no te
escucho. Que si puedo llevar el elefantito al jardín repito muy fuerte ya está
ya me animé. Estás loco dice Guillermo. Te juro que lo voy a cuidar como un
tesoro por favor prestámelo. No sé lo tengo que pensar dice Guillermo y yo le
ofrezco si me lo prestás te doy mi alcancía. Está bien pero no quiero nada dice
me gustaría verle la cara a Adrián. Yo después te cuento. Hecho campeón dice y
chocamos las manos.
Estoy en el tranvía con Alicia como todas las
mañanas. Adentro de la bolsita a cuadritos celeste y blanca envuelto en la
servilleta que me hizo la abuela está el elefantito. Alicia me deja tirar del
cordel del tranvía que para y nos bajamos. Camino por la calle una mano en la
mano de Alicia y la otra sosteniendo con fuerza mi bolsita. Nunca tuve tantas
ganas de ir al colegio. Cuando llega la hora de la merienda abro la bolsita y saco el mantelito y le digo
a Enrique mirá lo que traje y desdoblo la servilleta. Un elefante dice Enrique
y qué. No es un elefante común fijáte bien es un sacapuntas. Un sacapuntas no
puede ser dice Enrique y entonces le muestro el agujero y los ojos se le abren
como uvas y los otros chicos se acercan. Ahora les voy a mostrar como funciona
digo y saco el lápiz que me preparó Guillermo para la demostración y lo meto y
empiezo a mover el elefante con movimientos cortos y firmes. Todos se quedan
callados hasta que digo ya está y saco el lápiz y es impresionante porque
parece un clavo de filoso y Adrián me pide dejáme probar pero yo le digo no
puedo porque sos muy chico y podés romperlo. A qué viene tanto revuelo nos reta
la maestra y yo escondo rápido el elefante porque está prohibido traer juguetes
al jardín. Cada uno se sienta en su sillita y
saco mi alfajor y lo como y nunca
fui tan feliz. Cuando suena la campana descuelgo la bolsita del perchero me la cuelgo del codo y ocupo mi lugar
en la fila. Tomamos
distancia y esperamos que la directora nos diga hasta mañana niños y cuando lo
dice nosotros le cantamos hasta mañana señorita y salimos. Estoy primero en la
fila porque soy el más petiso papá dice que el también era chiquito y que
después creció. Las mamás se van acercando de a una y nos retiran de la fila.
Llega Alicia me da un beso y me agarra de la mano. Yo me suelto y le digo
espera un poco y abro la bolsita porque le dije a Enrique que afuera se lo dejaba
usar. Meto la mano y no encuentro nada duro. Saco el mantel y la servilleta se
cae al suelo y la bolsita queda vacía. Me sudo todo. No puede ser digo. Qué
pasa pregunta Alicia. El elefantito no está le contesto sin poder creerlo.
Alicia agarra la bolsa la da vuelta sacude el mantel y la servilleta y no
cae nada el elefante desapareció. Las
lágrimas me brotan a borbotones. No llores dice Alicia ya lo vamos a encontrar.
Me agarra de la mano y entramos al colegio. Me doy vuelta y me choco con los
ojos de Enrique que parece que se le salen. Alicia habla con la portera y nos
deja pasar al aula. Alicia se agacha y busca debajo de las mesitas. Yo lloro
desesperado. La portera trae la escoba y barre toda el aula si lo encuentro te
lo guardo dice y me pellizca el cachete. Entra la maestra y Alicia le cuenta.
Eso pasa por traer juguetes al colegio encima me reta. Alicia me da la mano y
dice Francisco vamos. Yo no quiero pero me tironea. Salimos a la calle y ya se
fueron todos. No puedo parar de llorar. Alicia se agacha y me abraza y después
me alza y yo me aferro a su cuello y escondo la cabeza y le digo yo a casa no
vuelvo. No digas pavadas dice y para un
taxi y subimos y me siento a su lado y me apoyo en su falda y ella me acaricia
la cabeza. Llegamos a casa. Alicia pone la llave en la cerradura y justo cruza
Guillermo y pregunta a este qué le pasa.
Escondo la cabeza en la pollera de Alicia que dice le robaron el elefantito.
Aprieto fuerte los ojos porque no quiero escucharlo.
Francisco concluye de hablar, orgulloso de
haber podido mantener la emoción a raya. Que Claudia guardara sus pañuelos, no
volvería a pasarle, se lo juraba, él no era Tobi. Ella queda en silencio un
rato largo, mientras él mira por la
ventana simulando indiferencia. Seguís sin poder decírselo afirma ella. Francisco siente que los ojos se le llenan de
lágrimas. Simula un estornudo, mira el reloj y se levanta. Se me hace tarde anuncia.
Vamos campeón los hombres no lloran dice
Guillermo y me tira del pelo pero despacito contame qué cara puso el tarado de
Adrián. Me aparto de la pollera de Alicia y le cuento casi revienta de la
envidia. Seguro que te lo robo él dice Guillermo y me empuja el hombro pero
suavecito. Entramos los tres. Me gustaría poder decirles cuanto los quiero.