miércoles, 30 de marzo de 2016

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Mirá lo que compré dice Guillermo y me muestra un sacapuntas en forma de elefantito.  Es japonés me explica y yo le pido me lo dejás tener. Solo un rato porque se puede romper y es el único que existe en el país. Lo sostengo sobre la palma de la mano y lo toco con mucho cuidado. Es gris tiene orejas enormes un poco más oscuras dos ojitos muy negros y un agujero para meter el lápiz. Dámelo me dice te voy a mostrar cómo funciona. Obedezco y Guillermo pone un lápiz rojo en el agujero y gira al elefante con movimientos cortos y firmes y después saca de adentro un lápiz con la punta más afilada que haya existido jamás.  Pasan muchos días y no me animo pero ahora Guillermo está sentado frente a su escritorio y yo doy vueltas a su alrededor hasta que él explota y me grita se puede saber qué cornos te pasa. Puedo llevar el elefantito a la escuela le pido con un hilo de voz. Qué dice Guillermo no te escucho. Que si puedo llevar el elefantito al jardín repito muy fuerte ya está ya me animé. Estás loco dice Guillermo. Te juro que lo voy a cuidar como un tesoro por favor prestámelo. No sé lo tengo que pensar dice Guillermo y yo le ofrezco si me lo prestás te doy mi alcancía. Está bien pero no quiero nada dice me gustaría verle la cara a Adrián. Yo después te cuento. Hecho campeón dice y chocamos las manos. 

Estoy en el tranvía con Alicia como todas las mañanas. Adentro de la bolsita a cuadritos celeste y blanca envuelto en la servilleta que me hizo la abuela está el elefantito. Alicia me deja tirar del cordel del tranvía que para y nos bajamos. Camino por la calle una mano en la mano de Alicia y la otra sosteniendo con fuerza mi bolsita. Nunca tuve tantas ganas de ir al colegio. Cuando llega la hora de la merienda abro la bolsita y saco el mantelito y le digo a Enrique mirá lo que traje y desdoblo la servilleta. Un elefante dice Enrique y qué. No es un elefante común fijáte bien es un sacapuntas. Un sacapuntas no puede ser dice Enrique y entonces le muestro el agujero y los ojos se le abren como uvas y los otros chicos se acercan. Ahora les voy a mostrar como funciona digo y saco el lápiz que me preparó Guillermo para la demostración y lo meto y empiezo a mover el elefante con movimientos cortos y firmes. Todos se quedan callados hasta que digo ya está y saco el lápiz y es impresionante porque parece un clavo de filoso y Adrián me pide dejáme probar pero yo le digo no puedo porque sos muy chico y podés romperlo. A qué viene tanto revuelo nos reta la maestra y yo escondo rápido el elefante porque está prohibido traer juguetes al jardín. Cada uno se sienta en su sillita y  saco mi alfajor y lo como y  nunca fui tan feliz. Cuando suena la campana descuelgo la bolsita del perchero me la cuelgo del codo y ocupo mi lugar en la fila. Tomamos distancia y esperamos que la directora nos diga hasta mañana niños y cuando lo dice nosotros le cantamos hasta mañana señorita y salimos. Estoy primero en la fila porque soy el más petiso papá dice que el también era chiquito y que después creció. Las mamás se van acercando de a una y nos retiran de la fila. Llega Alicia me da un beso y me agarra de la mano. Yo me suelto y le digo espera un poco y abro la bolsita porque le dije a Enrique que afuera se lo dejaba usar. Meto la mano y no encuentro nada duro. Saco el mantel y la servilleta se cae al suelo y la bolsita queda vacía. Me sudo todo. No puede ser digo. Qué pasa pregunta Alicia. El elefantito no está le contesto sin poder creerlo. Alicia agarra la bolsa la da vuelta sacude el mantel y la servilleta y no cae  nada el elefante desapareció. Las lágrimas me brotan a borbotones. No llores dice Alicia ya lo vamos a encontrar. Me agarra de la mano y entramos al colegio. Me doy vuelta y me choco con los ojos de Enrique que parece que se le salen. Alicia habla con la portera y nos deja pasar al aula. Alicia se agacha y busca debajo de las mesitas. Yo lloro desesperado. La portera trae la escoba y barre toda el aula si lo encuentro te lo guardo dice y me pellizca el cachete. Entra la maestra y Alicia le cuenta. Eso pasa por traer juguetes al colegio encima me reta. Alicia me da la mano y dice Francisco vamos. Yo no quiero pero me tironea. Salimos a la calle y ya se fueron todos. No puedo parar de llorar. Alicia se agacha y me abraza y después me alza y yo me aferro a su cuello y escondo la cabeza y le digo yo a casa no vuelvo. No digas pavadas dice y  para un taxi y subimos y me siento a su lado y me apoyo en su falda y ella me acaricia la cabeza. Llegamos a casa. Alicia pone la llave en la cerradura y justo cruza Guillermo y pregunta  a este qué le pasa. Escondo la cabeza en la pollera de Alicia que dice le robaron el elefantito. Aprieto fuerte los ojos porque no quiero escucharlo.

Francisco concluye de hablar, orgulloso de haber podido mantener la emoción a raya. Que Claudia guardara sus pañuelos, no volvería a pasarle, se lo juraba, él no era Tobi. Ella queda en silencio un rato largo, mientras él  mira por la ventana simulando indiferencia. Seguís sin poder decírselo afirma ella.  Francisco siente que los ojos se le llenan de lágrimas. Simula un estornudo, mira el reloj y se levanta. Se me hace tarde anuncia.

Vamos campeón los hombres no lloran dice Guillermo y me tira del pelo pero despacito contame qué cara puso el tarado de Adrián. Me aparto de la pollera de Alicia y le cuento casi revienta de la envidia. Seguro que te lo robo él dice Guillermo y me empuja el hombro pero suavecito. Entramos los tres. Me gustaría poder decirles cuanto los quiero.

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