lunes, 21 de marzo de 2016

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Ayer fui a la casa de mi hermana dice intentando apartarse del pasado pero Claudia no se lo permite ¿le comentaste tus recuerdos? Ni un solo milímetro le permite y él, demasiado irritado para hablar, niega con la cabeza  ¿cómo te sentiste junto a ella? él levanta los hombros, despectivo me parece que hoy estás enojado, con ella también. Francisco siente ganas de trompearla. Tengo ganas de trompearla se dice sorprendido. Quedáte donde estás pero intentá relajarte. Él no le va a dar el gusto, él no es un perro amaestrado. Se endereza en la silla. Cerrá los ojos dice ella pero él los abre aún más. Ella lo mira fijamente y él le sostiene la mirada. ¿Querés un café? ofrece y él se descoloca. Ella va hacia la cocina. Regresa enseguida y toman el café en completo silencio. Francisco siente que la bronca se le disuelve al mismo tiempo que el azúcar en el café. Minutos después ella le quita de las manos el pocillo vacío y lo coloca sobre la bandeja. Cuando regresa de la cocina ordena acostáte en el diván y él, domado, acata cerrá los ojos Francisco siente en su brazo un golpeteo rítmico, quiere despegar los párpados para ver con qué le está pegando pero no lo obedecen estás enojado con Alicia, con ella todavía no te amigaste; pero ella te quiere, ella también te quiere. Francisco registra el también y quiere preguntarle sin embargo ya no puede porque el golpeteo lo aturde y además Alicia le está hablando. Mirá lo que te compré. Colgado de una percha que dice casa braulio hay un traje gris. Antonio y yo te queremos llevar al teatro colón a ver el lago de los cisnes y nunca tenés nada decente que ponerte. Me hace probar el traje y dice te queda fantástico. Entra la abuela con otra percha. Esta camisa era de tu padre y te la achiqué dice sacáte los zapatos Paquito que el abuelo te los va a lustrar buena falta les hace. Guillermo va pregunto. Es un bruto dice Alicia a él dale river no colón. Boca la corrijo. Es lo mismo dice y está contenta. Francisco ve el traje, la camisa, los zapatos, preparados arriba de la cama y empieza a ponérselos hasta que Alicia lo toma de una mano  y Antonio de la otra.  Hay mucha gente luces trajes sombreros perfume. Nos acomodamos  en el palco que nos consiguió papá. Parezco un duque. Apagan las luces. Francisco escucha la música, las bailarinas parecen cisnes de veras y cuando Alicia pregunta te gustó  asiente con la cabeza. Vos siempre tan expresivo qué te pareció el argumento insiste. Si le digo que no lo entendí  va a pensar que soy un tonto con todo el trabajo que se tomó para traerme  entonces digo interesante. Tenés razón este hermano tuyo es un fenómeno se ríe Antonio yo ni me enteré de qué se trataba. Si serás ignorante le dice Alicia  pero está radiante siempre con él está radiante. Francisco está  fundido. Necesita dormir. Empieza a sacarse la ropa con cuidado cuando Alicia entra sin tocar la puerta. El traje queda acá dice y lo agarra  lo cuelga en una percha y se lo lleva. Me quedo en medias  y calzoncillo. Ya soy grande y no me gusta que me vea así. Francisco abre los ojos. Inmediatamente se reanuda el golpeteo, ahora en la pierna.  Es una varita. Una varita recorriendo su muslo, su rodilla, llegando hasta el empeine. Incorporándolo frente al espejo. Todo me queda chico y parezco un payaso. Lo mejor es el pantalón marrón opina mamá y después me dice tenés que avisarle a tu padre. Voy hasta el teléfono. Me atiende Alicia y yo le digo avisále a papá que el domingo no venga a buscarme porque es la comunión de Clarita. Qué lástima te iba a llevar al san martín a ver a  maria elena guolsh dice y después me pregunta qué te vas a poner.  Un pantalón marrón que me queda fantástico digo. Francisco siente pena. De sí mismo siente pena. Quisiera detener las imágenes pero lo arrastran, lo sojuzgan y suena el timbre y mamá me dice andá a abrir. Voy y espío por la mirilla  y abro y Julio dice hola Francisco esto lo manda la señorita Alicia y me da una percha concluye Francisco .


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