lunes, 7 de marzo de 2016

26

Francisco tengo que hacer un trabajo para el colegio y necesito que resuelvas unas pruebas  vení sentate acá me dice Alicia y señala su escritorio en el que hay un libro gordo que tiene un ojo en la tapa del que salen rayos y lo abre. Aquí hay un rectángulo al que le falta una ventanita la ves me pregunta hago que sí con la cabeza  mirá aquí hay un montón de ventanitas distintas y me las señala con el dedo tenés que decirme cuál te parece que completa mejor la figura fijate bien porque voy a anotar la primera que digas y no te podés arrepentir estás listo pregunta sí le digo y aprieta un reloj que cuando se lo compró me contó que se llama cronómetro y hace un  ruido que me pone nervioso. Miro bien y como el rectángulo es a cuadros y solo hay una ventanita con cuadros se la señalo y le pregunto está bien y ella me contesta no te puedo decir  porque es una prueba y da vuelta la hoja. Hay otro rectángulo que es rayado y abajo hay muchas ventanitas rayadas y me fijo bien y elijo la ventana con rayas más gruesas porque son más parecidas. Da vuelta otra hoja y en la primera fila hay un cuadrado rojo grande un círculo azul chiquito y un triángulo mediano verde  y en la segunda fila un cuadrado azul mediano un triángulo rojo chico y un círculo verde grande y en la tercera hay un triángulo azul grande y un círculo rojo mediano y por supuesto que falta el cuadrado verde chiquito y se lo digo y da vuelta la hoja. Francisco está demasiado cansado de pensar. Por eso abre los ojos, sin embargo, luego de unos instantes y aun contra su voluntad, tiene que cerrarlos. Los párpados son como la tapa de un cofre buscando proteger un tesoro. Escucha ruidos. Son los camellos que están comiendo el pasto. Si estoy despierto no me van a traer regalos. A lo mejor igual no me traen porque no soy tan bueno.  Si no me traen voy a decir que fue porque estaba despierto. Pero voy a mentir. Y si miento no me van a traer nada.  Si me traen esta vez prometo que no me voy a tocar más que no voy a abrir la heladera sin permiso. Ya no escucho ruidos me parece que se fueron. Me voy a fijar si me trajeron algo pero no voy a mirar lo que me trajeron porque eso está muy mal. Bajo la escalera con mucho cuidado. Por suerte dejaron una luz encendida.  Allá están los zapatos de Guillermo y tienen un paquete enorme. Los de Alicia también. Se llevaron los míos. No, ahí están, abajo de la mesa pero me pusieron una caja chiquita y cuando la vean todos se van a dar cuenta de que me porté mal. Agarro el paquete de Guillermo que es muy pesado y lo pongo en mis zapatos. Total después le voy a dar a él lo que me tocó a mí que le tocaba a él. Francisco presiente que algo anda mal. Se aclara la garganta y, angustiado, prosigue. Guillermo me sacude y me dice apurate que vinieron los reyes.  Me levanto descalzo y voy. Alicia está sacando un par de patines profesionales de su gran paquete. Guillermo abre el suyo que es el mío. Grita de alegría. Es el reloj que yo tanto quería. Agarro el mío que es el suyo en realidad. Ya no es pesado qué raro. Desato el moño y rompo el papel. Es una caja y la abro. Me late fuerte el corazón. Total Guillermo ya tiene mi reloj. Qué te regalaron pregunta mamá y se sonríe raro. Busco entre los bollos pero solo hay papel. Me escapo corriendo. Qué le pasó al enano alcanzo a escuchar que dice Guillermo. Me meto en la cama y me tapo la cabeza con las cobijas. No me voy a levantar nunca más. Francisco tiene tanta vergüenza que quisiera taparse. Era tonto afirma y sabe que está colorado. No eras tonto, eras chiquito dice ella no se daban cuenta de que eras tan chiquito. Pero él sabe que no alcanza con ser chiquito. A los tontos no se los quiere. Por eso busca y piensa. Hasta que se encuentra con  su hermana que empezó un curso de arte y se compró un libro y ahora me enseña. Dice que todos son impresionistas no hacen bordes  pintan con manchitas y trabajan al aire libre. Me muestra láminas me tapa el título y tengo que adivinar. Tiene mucha paciencia porque a veces me equivoco. Me gustan los cuadros pero no me gusta que se ría cuando pronuncio mal porque tienen nombres rarísimos no son de acá son de francia. El que sí se ríe cuando pasa es Guillermo se ríe y dice estás entrenando al mono sabio para el circo porque siempre me dice mono sabio. A veces me parece que me tiene rabia. Francisco la escucha estornudar. Qué raro ella también estornuda. Está por decirle salud pero no puede porque justo Alicia lo llama desde el escritorio. Estas son mis compañeras del curso me dice. Todas que son como seis me dan besos y quisiera limpiarme los cachetes mojados pero no lo hago porque mamá siempre dice que eso no corresponde. Francisco me pide mostrales a las chicas todo lo que te enseñé. Tengo que hacer los deberes digo porque además es cierto. Es un ratito dice después te ayudo. No te hagas rogar me pide una rubia gordita. Vení dice Alicia mientras abre el libro en la primera hoja contales quién lo pintó y por suerte es una bailarina de las lindas así que estoy seguro y digo delgas. Muy bien me felicita y da vuelta la página y es de ese que pinta señoras y nenes y digo renuar y también estoy seguro porque me encanta. Y esta me pregunta y hay una bailarina mala de las que no se pueden nombrar y lo sé pero no quiero decirlo porque cuando lo digo Alicia siempre se ríe pero insiste dale que lo sabés  sí que me lo sé porque es el enano renguito y me animo y digo tulo sotrec  y por supuesto todas se ríen y la gorda rubia dicen cállense. Y esta dice otra que no es rubia pero que también es gordita y es la cama del loco de la oreja y digo vangoj vicente  y todas hacen ah pero una flaca y anteojuda dice claro se los sabe de memoria porque es muy chico y no los puede reconocer. Alicia pone la cara que le pone a mamá y dice mi hermano es superdotado te lo digo yo que le hice un test. La otra saca de su bolso un libro el doble de gordo que el de Alicia y dice te apuesto  cinco pesos a que no acierta diez de diez. Francisco dice Alicia mostrale a esta quién es mi hermano. Las manos me empiezan a sudar y me quiero escapar. Dejalo pobrecito dice la rubia no lo presiones más y Alicia dice ni que le fuéramos a pegar es un juego Francisco no importa si te equivocás. Pero yo sé que sí le importa por los cinco pesos además. La anteojuda abre el libro por la mitad. Es una bailarina buena y aunque nunca la vi digo delgas y sé que está bien tuve suerte para empezar. Abre en otro lado y aparecen unos zapatos viejos que no conozco pero como solo un loco puede pintar zapatos digo vangoj vicente y Alicia me remueve el pelo que es lo que hace cuando me quiere así que seguro que acerté. Ahora me toca un cogotudo que cogotudos nunca vi pero cogotudas sí y digo modi nosecuanto y me la dan por buena y la flaca agarra el libro y busca y hay una borracha tan triste que debe ser de tulo sotrec y ya no se ríen cuando lo digo y después hay mujeres en una playa rosa y eso solo puede ser de goguén que era amigo del loco y después se peleó y ahora me pasa volando una con gabriela de renuar y otra que ya conocía de manet y una muy fácil  con serpientes de rusó. Ya está dice la rubia pero la flaca dice falta una y busca y busca y elige una del final. Y me muestra un paisaje que son los más difíciles. Me quedo callado y no vuela una mosca. Hay cuatro casitas  y arbolitos sin hojas y  Alicia sabe que esta nunca en mi vida me la vi y me pone la mano sobre el hombro y me dice no importa Francisco estoy orgullosa de vos estuviste genial. Las manos me chorrean y tengo miedo de mojar el libro. Alicia me empuja con suavidad anda a hacer los deberes yo después te ayudo. Me paro y la cabeza me da vueltas porque yo una vez vi unas casas parecidas pero eran dos y llego a la puerta pongo la mano en la manija y Dios me llena la boca y grito pizarrón camilo pizarrón camilo. Y se me doblan las rodillas. 


Francisco, caminando tras ella observa las paredes buscando indicios. El consultorio es tan endiabladamente distinguido, como ella piensa, que no deja espacio para ninguna marca personal, ni siquiera una foto. La seguimos mañana dice Claudia y él sale. El ruido de la puerta cerrándose lo deja inerme.

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