Francisco tengo que hacer un trabajo para el
colegio y necesito que resuelvas unas pruebas
vení sentate acá me dice Alicia y señala su escritorio en el que hay un
libro gordo que tiene un ojo en la tapa del que salen rayos y lo abre. Aquí hay
un rectángulo al que le falta una ventanita la ves me pregunta hago que sí con
la cabeza mirá aquí hay un montón de
ventanitas distintas y me las señala con el dedo tenés que decirme cuál te
parece que completa mejor la figura fijate bien porque voy a anotar la primera
que digas y no te podés arrepentir estás listo pregunta sí le digo y aprieta un
reloj que cuando se lo compró me contó que se llama cronómetro y hace un ruido que me pone nervioso. Miro bien y como
el rectángulo es a cuadros y solo hay una ventanita con cuadros se la señalo y
le pregunto está bien y ella me contesta no te puedo decir porque es una prueba y da vuelta la hoja. Hay
otro rectángulo que es rayado y abajo hay muchas ventanitas rayadas y me fijo
bien y elijo la ventana con rayas más gruesas porque son más parecidas. Da
vuelta otra hoja y en la primera fila hay un cuadrado rojo grande un círculo
azul chiquito y un triángulo mediano verde
y en la segunda fila un cuadrado azul mediano un triángulo rojo chico y
un círculo verde grande y en la tercera hay un triángulo azul grande y un
círculo rojo mediano y por supuesto que falta el cuadrado verde chiquito y se
lo digo y da vuelta la hoja.
Francisco está demasiado cansado de pensar. Por eso abre los ojos, sin embargo,
luego de unos instantes y aun contra su voluntad, tiene que cerrarlos. Los
párpados son como la tapa de un cofre buscando proteger un tesoro. Escucha ruidos. Son los camellos que
están comiendo el pasto. Si estoy despierto no me van a traer regalos. A lo
mejor igual no me traen porque no soy tan bueno. Si no me traen voy a decir que fue porque
estaba despierto. Pero voy a mentir. Y si miento no me van a traer nada. Si me traen esta vez prometo que no me voy a
tocar más que no voy a abrir la heladera sin permiso. Ya no escucho ruidos me
parece que se fueron. Me voy a fijar si me trajeron algo pero no voy a mirar lo
que me trajeron porque eso está muy mal. Bajo la escalera con mucho cuidado. Por
suerte dejaron una luz encendida. Allá están
los zapatos de Guillermo y tienen un paquete enorme. Los de Alicia también. Se
llevaron los míos. No, ahí están, abajo de la mesa pero me pusieron una caja
chiquita y cuando la vean todos se van a dar cuenta de que me porté mal. Agarro
el paquete de Guillermo que es muy pesado y lo pongo en mis zapatos. Total
después le voy a dar a él lo que me tocó a mí que le tocaba a él. Francisco
presiente que algo anda mal. Se aclara la garganta y, angustiado, prosigue.
Guillermo me sacude y me dice apurate que vinieron los reyes. Me levanto descalzo y voy. Alicia está
sacando un par de patines profesionales de su gran paquete. Guillermo abre el
suyo que es el mío. Grita de alegría. Es el reloj que yo tanto quería. Agarro
el mío que es el suyo en realidad. Ya no es pesado qué raro. Desato el moño y
rompo el papel. Es una caja y la abro. Me late fuerte el corazón. Total
Guillermo ya tiene mi reloj. Qué te regalaron pregunta mamá y se sonríe raro. Busco
entre los bollos pero solo hay papel. Me escapo corriendo. Qué le pasó al enano
alcanzo a escuchar que dice Guillermo. Me meto en la cama y me tapo la cabeza
con las cobijas. No me voy a levantar nunca más. Francisco tiene
tanta vergüenza que quisiera taparse. Era tonto afirma y sabe que está
colorado. No eras tonto, eras chiquito dice ella no se daban cuenta
de que eras tan chiquito. Pero él sabe que no alcanza con ser chiquito. A
los tontos no se los quiere. Por eso busca y piensa. Hasta que se encuentra con su hermana que empezó un curso de arte
y se compró un libro y ahora me enseña. Dice que todos son impresionistas no
hacen bordes pintan con manchitas y
trabajan al aire libre. Me muestra láminas me tapa el título y tengo que
adivinar. Tiene mucha paciencia porque a veces me equivoco. Me gustan los cuadros
pero no me gusta que se ría cuando pronuncio mal porque tienen nombres
rarísimos no son de acá son de francia. El que sí se ríe cuando pasa es
Guillermo se ríe y dice estás entrenando al mono sabio para el circo porque
siempre me dice mono sabio. A veces me parece que me tiene rabia. Francisco la escucha estornudar. Qué raro
ella también estornuda. Está por decirle salud pero no puede porque
justo Alicia lo llama desde el escritorio. Estas son mis compañeras del
curso me dice. Todas que son como seis me dan besos y quisiera limpiarme los
cachetes mojados pero no lo hago porque mamá siempre dice que eso no corresponde.
Francisco me pide mostrales a las chicas todo lo que te enseñé. Tengo que hacer
los deberes digo porque además es cierto. Es un ratito dice después te ayudo.
No te hagas rogar me pide una rubia gordita. Vení dice Alicia mientras abre el
libro en la primera hoja contales quién lo pintó y por suerte es una bailarina
de las lindas así que estoy seguro y digo delgas. Muy bien me felicita y da
vuelta la página y es de ese que pinta señoras y nenes y digo renuar y también
estoy seguro porque me encanta. Y esta me pregunta y hay una bailarina mala de
las que no se pueden nombrar y lo sé pero no quiero decirlo porque cuando lo
digo Alicia siempre se ríe pero insiste dale que lo sabés sí que me lo sé porque es el enano renguito y
me animo y digo tulo sotrec y por
supuesto todas se ríen y la gorda rubia dicen cállense. Y esta dice otra que no
es rubia pero que también es gordita y es la cama del loco de la oreja y digo
vangoj vicente y todas hacen ah pero una
flaca y anteojuda dice claro se los sabe de memoria porque es muy chico y no
los puede reconocer. Alicia pone la cara que le pone a mamá y dice mi hermano
es superdotado te lo digo yo que le hice un test. La otra saca de su bolso un
libro el doble de gordo que el de Alicia y dice te apuesto cinco pesos a que no acierta diez de diez.
Francisco dice Alicia mostrale a esta quién es mi hermano. Las manos me
empiezan a sudar y me quiero escapar. Dejalo pobrecito dice la rubia no lo
presiones más y Alicia dice ni que le fuéramos a pegar es un juego Francisco no
importa si te equivocás. Pero yo sé que sí le importa por los cinco pesos
además. La anteojuda abre el libro por la mitad. Es una bailarina buena y aunque
nunca la vi digo delgas y sé que está bien tuve suerte para empezar. Abre en
otro lado y aparecen unos zapatos viejos que no conozco pero como solo un loco
puede pintar zapatos digo vangoj vicente y Alicia me remueve el pelo que es lo
que hace cuando me quiere así que seguro que acerté. Ahora me toca un cogotudo
que cogotudos nunca vi pero cogotudas sí y digo modi nosecuanto y me la dan por
buena y la flaca agarra el libro y busca y hay una borracha tan triste que debe
ser de tulo sotrec y ya no se ríen cuando lo digo y después hay mujeres en una
playa rosa y eso solo puede ser de goguén que era amigo del loco y después se
peleó y ahora me pasa volando una con gabriela de renuar y otra que ya conocía
de manet y una muy fácil con serpientes
de rusó. Ya está dice la rubia pero la flaca dice falta una y busca y busca y
elige una del final. Y me muestra un paisaje que son los más difíciles. Me
quedo callado y no vuela una mosca. Hay cuatro casitas y arbolitos sin hojas y Alicia sabe que esta nunca en mi vida me la
vi y me pone la mano sobre el hombro y me dice no importa Francisco estoy
orgullosa de vos estuviste genial. Las manos me chorrean y tengo miedo de mojar
el libro. Alicia me empuja con suavidad anda a hacer los deberes yo después te
ayudo. Me paro y la cabeza me da vueltas porque yo una vez vi unas casas
parecidas pero eran dos y llego a la puerta pongo la mano en la manija y Dios
me llena la boca y grito pizarrón camilo pizarrón camilo. Y se me doblan las
rodillas.
Francisco, caminando tras ella observa las
paredes buscando indicios. El consultorio es tan endiabladamente distinguido, como
ella piensa, que no deja espacio para ninguna marca personal, ni siquiera
una foto. La seguimos mañana dice Claudia y él sale. El ruido
de la puerta cerrándose lo deja inerme.
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