Salió y buscó el auto. Ante el volante, intentó
clarificarse. Recordó su emoción ante el anuncio de cada uno de sus hijos. La
indescriptible sensación de rebrotar. La ilusión de antes transformada en
náuseas. Puso el auto en marcha. Porque precisaba ayuda.
Francisco, ¡qué sorpresa! la alegría de Laura se transformó en preocupación ¿pasó
algo con Camilo? Francisco cabeceó sigue mejor, soy yo el que está mal. Laura
abrió la puerta pasá y decime en qué puedo ayudarte. Francisco le hablo
de Claudia, cómo la había conocido, cómo se había ido gestando la relación
entre ellos, cómo se había interrumpido ante
el regresó de Valeria, su encuentro con Germán, el descubrimiento del origen de
su amnesia, la necesidad insobornable de compartirlo con ella. Te voy a
decir algo que no fui capaz de confesarle a nadie Laura lo miró fijamente
el auto lo atropelló a Camilo porque me había acostado con Claudia y llegué
tarde a buscarlo. Laura le tomó las manos Francisco, llegaste tarde
porque ibas, porque cada tarde de tu vida interrumpís tu vida para ir a
buscarlos; el auto avanzó en amarillo; Camilo cruzó mal porque es un muchachito
tan vital que no hay cordones que lo detengan; la vida no es justa, es
absolutamente caprichosa; el auto no rompió las piernas de Camilo para
castigarte, cada día miles de personas mueren atropelladas; no hay premios para
los buenos ni castigo para los malos; la muerte y la enfermedad llegan porque
sí, sin que podamos hacer gran cosa para evitarlos. Laura hizo una pausa y
Francisco recordó de súbito el motivo de su visita. La opresión del pecho le
dificultó la respiración. Todavía no te conté lo peor anunció y,
entrecortadamente, logró transmitirle el fin de la historia. Concluyo diciendo
está de cinco meses, ya no hay nada qué hacer. La expresión de Laura fue dura
claro, hubieras hecho lo mismo que tu padre. Francisco se quedó
perplejo. Laura, entendéme, no puedo
hacerme cargo de esa criatura, no puedo lastimar más a mis hijos. Laura
levantó la voz esa criatura también es hijo tuyo. Francisco se aturulló no
podés comparar. Laura se incorporó me parece que te equivocaste al
elegirme como interlocutora. Instantes después Francisco franqueaba la
puerta de entrada en dirección contraria, maldiciéndose por su torpeza
No hay comentarios:
Publicar un comentario