miércoles, 10 de agosto de 2016

92

Salió y buscó el auto. Ante el volante, intentó clarificarse. Recordó su emoción ante el anuncio de cada uno de sus hijos. La indescriptible sensación de rebrotar. La ilusión de antes transformada en náuseas. Puso el auto en marcha. Porque precisaba ayuda.

Francisco, ¡qué sorpresa! la alegría de Laura se transformó en preocupación ¿pasó algo con Camilo? Francisco cabeceó sigue mejor, soy yo el que está mal. Laura abrió la puerta pasá y decime en qué puedo ayudarte. Francisco le hablo de Claudia, cómo la había conocido, cómo se había ido gestando la relación entre ellos, cómo se había interrumpido  ante el regresó de Valeria, su encuentro con Germán, el descubrimiento del origen de su amnesia, la necesidad insobornable de compartirlo con ella. Te voy a decir algo que no fui capaz de confesarle a nadie Laura lo miró fijamente el auto lo atropelló a Camilo porque me había acostado con Claudia y llegué tarde a buscarlo. Laura le tomó las manos Francisco, llegaste tarde porque ibas, porque cada tarde de tu vida interrumpís tu vida para ir a buscarlos; el auto avanzó en amarillo; Camilo cruzó mal porque es un muchachito tan vital que no hay cordones que lo detengan; la vida no es justa, es absolutamente caprichosa; el auto no rompió las piernas de Camilo para castigarte, cada día miles de personas mueren atropelladas; no hay premios para los buenos ni castigo para los malos; la muerte y la enfermedad llegan porque sí, sin que podamos hacer gran cosa para evitarlos. Laura hizo una pausa y Francisco recordó de súbito el motivo de su visita. La opresión del pecho le dificultó la respiración. Todavía no te conté lo peor anunció y, entrecortadamente, logró transmitirle el fin de la historia. Concluyo diciendo está de cinco meses, ya no hay nada qué hacer. La expresión de Laura fue dura claro, hubieras hecho lo mismo que tu padre. Francisco se quedó perplejo. Laura, entendéme,  no puedo hacerme cargo de esa criatura, no puedo lastimar más a mis hijos. Laura levantó la voz esa criatura también es hijo tuyo. Francisco se aturulló no podés comparar. Laura se incorporó me parece que te equivocaste al elegirme como interlocutora. Instantes después Francisco franqueaba la puerta de entrada en dirección contraria, maldiciéndose por su torpeza

No hay comentarios:

Publicar un comentario