lunes, 30 de mayo de 2016

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En cuanto abrió la puerta, Pepe lo percibió, reclamándolo. Le hizo un par de caricias y le dio de comer. Después se sacó los zapatos y se arrellanó en el sillón del living. Para apagar su cabeza encendió el televisor. Una película épica en blanco y negro. Rojo, azul, verde, amarillo, negro y marrón

No te olvides de pedirle el dinero a tu padre me dice mamá mientras me besa el martes vence la luz y no tengo un peso y yo le contesto sí mamá y me subo al remis y Julio hace su recorrido de  siempre las masas del molino la frutería la rotisería los bombones de liondor las flores para la abuela. A la tarde papá nos lleva al cine a los tres y vemos benur que mucho no entiendo porque los carteles pasan muy rápido y casi no puedo leerlos y cuando salimos vamos a cenar a la emiliana  y yo miro el menú y papá me dice comé lo que quieras  y me fijo en la columna de los precios y veo que cada  plato cuesta más que el buzo que necesito para gimnasia y después el mozo nos trae unos bifes increíbles y una parva gigante de papas fritas y yo me pregunto qué estará comiendo mamá en la heladera no había casi nada y los tres hablan mucho mientras picotean las papas y yo estoy esperando a quedarme solo con papá porque todavía no le pedí la plata hasta que el mozo pregunta y de postre y Guillermo pide un panqueque de manzana que después compartimos y papá y Alicia no y  toman café bien cargado y cuando lo terminan papá paga y salimos y yo pienso que capaz que dejamos primero a los chicos pero papá le dice a Julio tome lacroze y yo me digo se la tengo que pedir se la tengo que pedir pero no me animo y además me duele la panza seguro que por el panqueque aunque mucho no comí y el auto va muy rápido porque llegamos demasiado pronto y cuando Julio estaciona yo digo de un tirón mamá me dijo si le podés dar el dinero y Alicia protesta todavía no es principio de mes y yo le explico es que vence la luz y ella dice eso le pasa porque siempre gasta sin calcular entonces papá dice me lo hubieses pedido antes no tengo efectivo encima y yo insisto pero la luz vence el martes entonces él me dice avisale a tu madre que mañana le mando el dinero con Julio y Alicia dice papá no es tu problema dejala que se arregle sola o que se lo pida a otro y yo abro la puerta y me bajo pero papá me dice Francisco no me saludaste y yo me acerco y le doy un beso a través de la ventanilla abierta y Alicia pregunta para mí no hay nada pero yo solo levanto la mano y me voy y toco el timbre y cuando el auto arranca mamá abre y me dice cómo te fue y se inclina y me besa y  yo le cuento bien fuimos al cine y a cenar y ella me pregunta tu padre te dio el dinero y yo no tengo más remedio que contestarle mañana te lo manda porque hoy no tenía entonces mamá dice más fuerte qué llamativo porque para el cine y el restaurante sí que tenía y yo trato de disculparlo lo que pasa es que yo se lo pedí después y mamá me reta Francisco te dije que se lo pidieras en cuanto llegaras ahora no sé qué vamos a hacer entonces me da rabia y le digo pedíle a Germán y mientras me vienen las lágrimas corro hasta mi cuarto y mamá me llama Francisco y yo cierro la puerta y me tiro sobre la cama pero mamá la abre y entra y se sienta en la cama y me acaricia la cabeza y dice pobrecito mi Francisco y aunque no quiero llorar no me aguanto y se me sacude la panza y se me revuelve hasta que de repente me ilumino y me siento y le ofrezco mamá yo tengo bastante plata adentro del chancho entonces ella me tranquiliza no te preocupes  y me revuelve el pelo y dice Francisco sos mi sol no se qué haría sin vos


Al abrirse las puertas de la camioneta, los chicos se abalanzaron como los perros al recobrar la libertad. Luciana y Tobi corrieron a abrazarlo. Camilo, quizá por la presencia de sus primos, esperó a que él, con los otros dos colgados de las piernas, se acercara. Francisco recibió el equipaje que le tendían y luego de saludos varios entre cuñados y sobrinos, tíos y primos, los chicos entraron y se precipitaron a sus cuartos. Mientras Francisco subía le llegó la voz de Camilo justo el tomo que me faltaba. Luciana, en su cuarto, sentada en el piso, seleccionaba los bordes del rompecabezas como él le había enseñado. Tobi, en el suyo, luchaba con el paquete. Francisco lo ayudó a desenvolverlo y se sentó sobre la alfombra, a jugar con los bloques. Camilo, entrando, reclamó papá, estoy muerto de hambre. Francisco, pese a las protestas de Tobi, se levantó y se encaminó hacia la cocina. Cuando lo vio pasar Luciana gritó papi, yo te ayudo

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