Estoy debajo de la cama de mamá y esta es mi trinchera tengo la escopeta
y traje la cantimplora por si me agarra sed desde aquí veo los pies de los
enemigos cuando pasan les tiro y si acierto caen y como puse el silenciador no
me escuchan se acercan unos zapatos negros de hombre y unas sandalias de mujer
y cierran la puerta y las sandalias se acuestan justo arriba mío y los zapatos
se sientan a su lado y le dicen querida no te preocupes ya se le va a pasar pero las sandalias
contestan vos no lo conocés cuando se enoja es tremendo y la puerta se abre de
golpe y se acercan zapatillas pampero azules gritando te dije que te fueras de
esta casa. Mamá se para primero y Germán se para después y dice no te parece
que sos demasiado chico para darme órdenes pero Guillermo le responde casi tan
chico como vos y mamá ordena basta Guillermo y él dice claro en lugar de
defender a tu hijo defendés a tu amante entonces mamá ruega por favor y Germán
dice no hagas sufrir a tu madre pero Guillermo le responde ella es la única que
nos hace sufrir a todos y Germán lo reta no le faltes el respeto y Guillermo
grita de qué respeto me hablás y me parece que se le tira encima porque escucho
el forcejeo y creo que le está pegando porque yo conozco la respiración de
Guillermo cuando pega entonces Germán lo amenaza no me provoqués porque voy a
terminar trompeándote y mamá sigue gritando por favor por favor y ahora se
acercan unos mocasines marrones y es Alicia que grita están todos locos y los
ruidos paran de golpe y Alicia dice tranquilizáte Guillermo así no lo vamos a
resolver y se ve que lo agarra porque esos dos pares de pies se separan del
resto entonces mamá dice gracias a Dios pero Alicia le aclara esto no va a
terminar acá y escucho el portazo y mamá se tira sobre la cama y llora a los
gritos por qué no lo pueden aceptar y él le dice tené paciencia es cuestión de
tiempo y se sienta a su lado y yo no sé qué hacer para salir de acá si se
agachan y me descubren estoy perdido y tiemblo y sudo y me pica todo y tengo
miedo de estornudar. Jugar a la guerra es muy peligroso.
Estaban terminando de cenar cuando el teléfono
de Francisco sonó. Él se levantó a atender ¿cómo llegaron los chicos?
Después te llamo dijo él, tajante.
Volvió a la mesa perturbado. ¿Quién era? preguntó Luciana. Una
clienta contestó él. ¿A esta hora?
Él se inquietó creo que mi Lulú es demasiado pequeña para meterse
en mi trabajo. La nena exclamó orgullosa ¡tengo nueve! Sí, ya lo sé,
pero me parece que hay cosas para las que son muy pocos. El comentario de
su hija lo dejó de una pieza y a mí me parece que no me querés contar quién
te llamó. Levantaron la mesa entre
todos. Los chicos estaban comiendo los helados de palito cuando Luciana
inquirió y vos, papi, ¿qué hiciste? Qué les parece si la llamamos a mamá
intentó él distraerla. ¡Sí! exclamó Camilo así estamos de nuevo los
cinco juntos. ¡Yo disco! se le adelantó Luciana. ¡Mamá! dijo Tobi y amenazó
con un puchero. Francisco lo alzó y lo abrazó fuerte. Con el tubo en la oreja
Luciana preguntó ¿cómo se llamaba esa clienta?
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