Estoy sentado con Alicia en el descanso de la
escalera con un libro en las manos y ella me dice leé y yo no me animo a
decirle que no sé leer leé insiste Alicia mientras me señala las palabras con
la uña larga pintada de rojo ya te enseñé ayer y yo miro y veo una señora con
una escoba y de repente me acuerdo y digo de un tirón mamá asea la casa Alicia
me felicita y me señala otra hoja donde hay una nena con un oso y me dice leé y
como yo me quedo callado Alicia me ayuda susi... y yo por suerte me acuerdo de
nuevo y leo susi mima a su oso mientras la uña roja recorre las letras Alicia me
revuelve el pelo y dice sos un chico muy inteligente mañana la seguimos.
Iba a contestar el llamado de Horacio cuando
decidió que mejor todavía no. Si le contaba ahora lo que había pasado con Claudia, su amigo disfrutaría diciéndole ¿viste? Francisco
se lo contaría pero le demostraría que él, aunque humano, era capaz de
controlarse. Sí, hablaría con Horacio
después de su encuentro con Claudia. Le avisó a Marcela que salía.
Rosa recoge los platos del queso y dulce.
Alicia está a mi lado. Me pone el libro delante. Francisco mostrales cómo te
enseñé a leer. Siento la boca seca. Abre y me señala y está la señora con la
escoba. Mamá asea la casa digo. Es notable tan calladito mi Francisco lo listo
que es comenta mamá. Alicia da vuelta la hoja y aparece la nena con el oso.
Susi mima a su oso digo de un tirón. Muy bien me felicitan todos. Alicia da
vuelta otra hoja. El corazón se me para: esa nunca la vi. La uña roja señala
las palabras. Leé dice Alicia. Veo un señor lavando un auto con una manguera y
no sé qué decir. Papá…
me ayuda Alicia. Papá asea el auto digo y la miro y me doy cuenta de que algo
no anda bien entonces agrego y también
lo mima. Estallan las carcajadas. Me apoyo en la mesa y empujo la silla tan
fuerte que la tiró. Francisco me dice mamá no te pongas así pero no puede parar
de reírse. Me escapo corriendo. Me siguen las carcajadas.
Lo sobresaltó Para Elisa. Carmen, Francisco, alarmado, atendió. Instantes
después, ya vistiéndose, informó Tobi se golpeó la cabeza y está vomitando.
Que no sea nada deseó ella, incorporándose desnuda.
Entró agitado, temiendo encontrar a su hijo
agonizante pero Tobi se acercó corriendo. Ya está lo más bien lo tranquilizó
Carmen. No obstante, Francisco lo llevó al hospital. Revisaciones,
radiografías. El nene reclamando inútilmente a su madre. Estaban regresando
cuando sonó el teléfono de Francisco. Por suerte no fue nada dijo él y
cuánto me alivio ella que después de una pausa le ofreció ¿almorzamos
mañana? En cuanto Francisco abrió la puerta de su casa Carmen le avisó la
señora Valeria en el teléfono. Dejó al nene en el piso y corrió a atender.
Valeria lloraba yo sabía que algo había pasado, de repente necesité llamar.
Tranquilizáte, mi amor, por suerte no fue nada repitió él. Tobi es una
ardilla, necesita que haya alguien permanentemente mirándolo Valeria hizo
una pausa y luego preguntó ¿vos dónde estabas?
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