Mamá está sentada en la mecedora y me
llama yo voy y me paro al lado y ella me
dice Germán y yo estamos pensando en casarnos y necesito saber qué opinás vos y
como yo me quedo mudo ella agrega mirá Francisco si no estás de acuerdo lo
dejaremos para más adelante pero yo creo que también sería bueno para vos está
casa está muy vacía desde que se fueron tus hermanos y como yo no le contesto
porque de solo imaginarme que Germán se
va a acostar con ella se me revuelve el estómago ella me pregunta qué estás
pensando y yo no quiero pero no puedo ser tan egoísta entonces le digo está bien mamá y me abraza y me dice
Francisco sos mi vida. Dice pero ya no es cierto.
Se sentó en la cama
y se restregó los ojos. Con la luz apagada fue hasta el baño. Se tropezó con el
camión de Tobi. Maldiciendo, se agarró el pie. Tomó un vaso de agua y orinó.
Después se llevó las manos al pecho y se lo masajeó, intentando aliviar la
opresión. Recorrió los cuartos de los chicos y volvió a acostarse.
Papá está en el escritorio sentado en su sillón
gigante y yo en la silla de enfrente muevo los pies y miro los dibujitos que
van haciendo sobre la alfombra hasta que él dice tu madre me ha comentado que
piensa casarse y me mira y como yo hago que sí con la cabeza él sigue desde ahora cuando necesites dinero me lo vas a pedir a
mí entendido pregunta y yo le hago de nuevo que sí pero no sé cómo voy a hacer para conseguir
todos los días las monedas para el colectivo entonces él mete la mano en el
bolsillo saca un billete me lo tiende y dice esto es para que vayas teniendo
para tus gastos yo lo agarro sin poder creerlo cincuenta pesos nunca tuve
cincuenta pesos qué voy a hacer con tanta plata y justo la abuela nos llama a
comer y nos paramos y cuando estamos saliendo papá me pone la mano sobre el
hombro y me aprieta.
Francisco me dice Alicia cuando terminamos de comer los buñuelos y el alma se me cae al
suelo vení que tenemos que conversar entonces entramos a su cuarto nos sentamos
sobre la cama y ella dice estás de acuerdo con que mamá se vuelva a casar y
como yo levanto los hombros ella insiste algo tendrás para decir y como yo levanto
los hombros de nuevo se enoja ah te parece bien que se case con un muchacho que
tiene solo seis años más que yo y como yo digo no sabía que era tan joven ella sacude la cabeza y dice tan inteligente
y a veces tan tonto y yo cruzo los dedos
para que termine pronto pero ella sigue la situación legal de mamá
cambió ahora podrías vivir aquí y como yo me quedo callado ella insiste el que
decide sos vos y parece como una pesadilla cuando nunca se acaba y al fin
contesto a lo mejor podría vivir un mes con ustedes y un mes con ella con ellos
me corrige Alicia y menea la cabeza y agrega te tiene agarrado de las orejas y
se para y se va y yo me quedo un rato sentado en la cama y después me levanto
voy a la cocina y le pregunto a la abuela qué vas a preparar para la cena papas rellenas me
contesta y yo le ofrezco querés que te
las pele bueno dice ella y me prepara el papel de diario y el pelapapas que
trajo la tía de estados unidos y yo las pelo todas y después le saco los ojos
con la punta como me enseñó la abuela y estoy
pensando en cómo voy a hacer para decirle a mamá que me voy un mes está
bien que ahora va a vivir con Germán pero ella todavía llora cuando habla de
los chicos cuando un dolor agudo me sacude y veo sangre sobre las papas y gritó
ay la abuela se asusta qué te pasó y se lava las manos y se las seca en el
delantal y me lleva al baño y mientras me pone agua oxigenada me pregunta te
duele y yo le contesto que no y es cierto porque las lágrimas me caen pero el
dedo no me duele.
El parloteo de todas las mañanas, esta le resultó
insufrible. Cuando los chicos se bajaron del auto, suspiró aliviado. Necesitaba
verla ya. Una fuerza incontrolable, irracional, lo obligó cuadra a cuadra a
cruzar en amarillo. Un rojo lo detuvo en la esquina del colegio de Rocío.
Alcanzó a ver que Claudia arrancaba. Desesperado comenzó a tocar la bocina.
Multitud de peatones y automovilistas lo miraron malhumorados pero ella no.
Cuando pudo arrancar, el coche de ella había desaparecido. La taquicardia de
Francisco era feroz. Suponiendo que ella
se dirigía al consultorio, imaginó su recorrido. Luego de un par de cuadras por
fin la alcanzó. Ahora sí su bocinazo le trajo la mirada que esperaba. Otra
descarga de adrenalina terminó de empaparlo. Algo estaba definitivamente fuera
de control. Instantes después ambos bajaban de los respectivos autos. Él se
acercó a paso vivo y la abrazó. Desencajado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario