viernes, 15 de abril de 2016

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Mamá me pone el pantalón nuevo y me peina con gomina y me dice vamos a ver el desfile. Vienen los chicos  pregunto y ella me contesta iremos los dos solos. Me da pena por Guillermo porque a él le gustan mucho los desfiles pero por Alicia no porque a ella le aburren hasta  los de modas. Mamá tiene un vestido negro y un sombrero con tul y está linda muy linda.  Esperamos un rato largo en la esquina hasta que levanto la mano y el taxi para y nos subimos. Me gusta cuando el chofer baja la banderita me arrodillo en el asiento y miro por la ventanilla. Mamá va fumando porque ahora fuma a mí no me gusta que fume pero no le digo Alicia sí le dice y a mamá le molesta que Alicia le diga. Por fin llegamos mamá paga y el chofer sube de nuevo la banderita que es roja y nos bajamos. Hay mucha gente y vamos a una esquina y nos quedamos parados mientras mamá fuma otro cigarrillo hasta que se acerca un señor y mamá dice qué casualidad y le da la mano con el guante negro que también es de tul. Este es Francisco dice mamá y yo miro para arriba y veo que el señor parece un muchacho y me sonríe y dice yo me llamo Germán. Caminamos por la calle y nos acercamos a una fila de personas que están de espaldas y de repente se escucha un tambor y siento el ruido de los pies de los soldados y lo único que veo es ropa. Querés que lo alce le pregunta el señor a mamá y ella dice  bueno y el señor me sienta sobre sus hombros y es un señor muy alto así que ahora veo lo más bien. Me gustan mucho las botas y los sombreros parecen mis soldaditos de plomo. El señor me agarra los dos pies con las manos los pies no los zapatos será para que no me caiga. Mamá a mí no me habla porque estoy muy alto pero habla mucho con el señor qué suerte que se encontraron. El desfile es muy largo y me duele la cola de estar así sentado y me aburro y me parece que no va a terminar nunca y además tengo sed y ya no me gusta que el señor me tenga alzado pero me aguanto. Por fin termina y me baja y  me cuesta caminar  porque se me durmieron los pies. Esperamos en una esquina hasta que pasa un taxi y lo para el señor  porque mamá no se acuerda de que soy yo el que siempre lo paro. El señor le da la mano y le dice a mamá después te llamo y a mí chau pibe y subimos al taxi. Mamá está colorada y los ojos le brillan se ve que el desfile le gustó. Cuando bajamos me dice mejor no cuentes nada porque Guillermo se va a poner celoso y después te va a fastidiar. A mí me gustaría contarle para que le dé envidia pero no se lo voy a contar para que no le dé pena y porque me pidió mamá. En cuanto entramos Guillermo pregunta adónde fueron y mamá le contesta al centro a ver vidrieras y me guiña un ojo. Yo no le guiño porque todavía  no sé y además porque tengo un poco de rabia. Por lo del taxi.


¿Ahora sabés quién era Germán? dice Claudia cuando se asegura de que él ya no seguirá hablando. Un muchacho que encontró en el desfile contesta Francisco, de repentino mal humor. ¿También de adulto vas a seguir creyendo que el encuentro fue fortuito? Él se está enojando el encuentro no tuvo nada de malo. Ella no parece notarlo e insiste ¿tampoco que tu mamá te hiciera mentir? Él se defiende yo no dije nada. Ella no ceja te cambio la pregunta, ¿tampoco te llama la atención que tu madre decidiera mentir? Y él se enfurece basta, Claudia, terminemos con esto, me hace mal; no me importa el desfile, ni Germán, ni nada que haya decidido olvidar. La mirada de ella se le incrusta ¿podés decirme entonces por qué domingo al mediodía  estás acá? Él quisiera confesarle porque estoy loco por vos pero se calla, debe ser cauto, cualquier error puede ser fatal. Perdoname le dice al cabo de un rato y baja la vista porque ya no soporta esa mirada tenés razón y controla el reloj  se hizo tardísimo y amaga incorporarse pero ella con un gesto lo detiene no tanto como para que dejemos sin aclarar cuál ha sido el rédito de esta experiencia. Francisco está desesperado y busca, al menos, una tregua tengo un día muy difícil, te ruego que hablemos del tema en otra oportunidad ella ladea la cabeza y lo mira y él decide jugarse el todo por el todo además estoy muerto de hambre,  ¿vos ya almorzaste?

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