viernes, 22 de julio de 2016

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Es incapaz de calcular el tiempo transcurrido sobre ese banco. Había refrescado. Se pone el saco, mete la corbata en el bolsillo y se incorpora. A pesar de que está nauseoso, camina hacia el auto a paso vivo. Es evidente que la relación entre Germán y él nunca fue sencilla, quizás la discordia entre ambos había contribuido a que abandonara a su madre. Está manejando cuando vuelve a Francisco la imagen de su mamá llorando en la cama. Intenta  reconstruirla con precisión. Ella le había dicho acompañáme. ¿Adónde?


 Mamá se levanta de la cama y me lleva de la mano al escritorio y abre un cajón y empieza a sacar cartas y las rompe y abre otro cajón y saca fotos y también las rompe y mirándome fijo me dice escucháme bien Francisco vamos a hacer de cuenta que Germán nunca existió nos olvidaremos de todo y empezaremos de nuevo los dos juntos solo vos y yo estás de acuerdo me pregunta y me aprieta las manos tan fuerte que me duelen entonces yo hago que sí con la cabeza y me abraza y me quiero ir pero no puedo y pienso en todas las fotos en que me rompió porque también estaba ese que nunca existió.

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