Es incapaz de calcular el tiempo transcurrido
sobre ese banco. Había refrescado. Se pone el saco, mete la corbata en el
bolsillo y se incorpora. A pesar de que está nauseoso, camina hacia el auto a
paso vivo. Es evidente que la relación entre Germán y él nunca fue sencilla, quizás
la discordia entre ambos había contribuido a que abandonara a su madre. Está
manejando cuando vuelve a Francisco la imagen de su mamá llorando en la cama.
Intenta reconstruirla con precisión.
Ella le había dicho acompañáme. ¿Adónde?
Mamá se levanta
de la cama y me lleva de la mano al escritorio y abre un cajón y empieza a
sacar cartas y las rompe y abre otro cajón y saca fotos y también las rompe y mirándome fijo me dice escucháme bien Francisco vamos a hacer de cuenta que Germán
nunca existió nos olvidaremos de todo y empezaremos de nuevo los dos juntos solo
vos y yo estás de acuerdo me pregunta y me aprieta las manos tan fuerte que me duelen entonces yo hago que sí con la cabeza y me
abraza y me quiero ir pero no puedo y pienso en todas las fotos en que me
rompió porque también estaba ese que nunca existió.
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