Tobi apareció a las siete de la mañana en el
cuarto, no enterado de que era sábado. El pijama con patas, el pelo revuelto,
los cachetes colorados, el peluche en la mano. Irresistible. Ante la invitación
de Francisco trepó a la cama y se acomodó entre los dos. Valeria semidormida,
lo estrechó contra ella. El nene se llevó el pulgar a la boca y ronroneó.
Francisco se sintió extrañamente molesto, y al cabo de un rato, se levantó. Al
pasar por el cuarto de Luciana la vio despierta. ¿Qué está haciendo mi Lulú
tan temprano? La nena fue precisa me acordaba de la abuela, ¿vos
no la extrañás? El día no pintaba fácil la tengo presente todo el
tiempo, siempre me acompaña. Luciana se sentó en la cama ¿me podés
llevar a su casa? Francisco la miro inquisitivo yo siempre jugaba con
sus collares, ella me prometió que cuando fuera grande me los iba a regalar.
Francisco, sonriendo, preguntó ¿y ya sos grande? La nena le contestó,
muy seria yo nunca voy a ser grande para ella porque ¡mi abuela se me murió! Luciana
estalló en llanto ¿ahora quién me va a decir Luciérnaga? Se recostó en
la cama de su hija y la abrazó fuerte.
Es domingo porque después del sábado sigue
siendo domingo y tengo miedo de que papá no me venga a buscar más porque el
domingo pasado no vino y en estos días nadie me llamó capaz que se ofendieron
porque no fui al entierro como mamá que sí que se enojó pero siento la bocina y
el corazón me late y grito chau mamá y
ella me contesta chau hijo dále un beso de mi parte al abuelo y yo me subo al
auto y me siento al lado de papá que me pregunta cómo estás bien le contesto y me
animo y le pregunto y vos y él me mira sorprendido y justo Julio pregunta
adónde vamos señor que por suerte hoy tocó Julio que es el que más me gusta y
papá dice a la rotisería te encargué milanesa con papas fritas está bien me
consulta y yo hago que sí con la cabeza aunque está mal porque hoy es
veintinueve y la abuela hacía ñoquis y me ponía un billetito debajo del plato y
no quiero ver al abuelo no quiero ver a los chicos no quiero ver la casa no
quiero ver la cocina no quiero que nadie se siente en su silla no quiero que
sea domingo nunca más.
Vestíte, Lulú, vamos a lo de la abuela dijo Francisco. Después fue al dormitorio.
Madre e hijo dormían abrazados. Buscó la ropa con cuidado y se vistió. Salieron
de puntillas dejando una nota sobre la mesa.
Todos me
saludan como si nada y vamos al comedor y la mesa está puesta y papá deja los
paquetes sobre el mantel y empieza a sacarles el papel hasta que Alicia dice
así no y se los lleva a la cocina y al rato vuelve con una bandeja y dice
siéntense y ella se sienta en el lugar de la abuela y le da a cada uno su cajita
de aluminio. El abuelo pidió ñoquis
Luciana se abalanzó al dormitorio y abrió el
segundo cajón de la cómoda. Allí, desparramados, montones de collares de
fantasía que la nena recogió, golosa. En el fondo apareció una bolsa con tres estuches
de terciopelo azul, rodeados por gomitas, sosteniendo respectivos cartoncitos. La nena leyó la primera tarjeta
dice para Alicia, sacó la segunda para Moira y repitió el
procedimiento para mi Luciérnaga y, con sumo cuidado, abrió el estuche ¡un
anillo de brillantes! gritó mientras se lo probaba y luego sacudió la
cabeza, preocupada me queda enorme. Ese sí que es para cuando seas
grande la conformó él. A Luciana le llevó un instante concluir entonces
la abuela sabía que se iba a morir. Lulú, todos sabemos que moriremos algún
día. La nena no pareció impresionada y pidió ¿me prestás un lápiz? tomó
la birome que se le ofrecía y arriba de su nombre agregó Para la nieta
de: le devolvió la birome y agregó por
las dudas. Francisco la abrazó. Vamos a desayunar a casa y después
volvemos y me ayudás a ordenar, ¿qué te parece? Ella, entusiasmada, sugirió
¿compramos facturas? Francisco asintió. ¿De dulce de leche? tentó y le dio el anillo tengo miedo de que
se me pierda, ¿me lo guardás hasta que crezca? Después
informó voy a ponerme un collar mientras se engalanaba. Salio llevando
en una caja, apretada bajo el brazo, su
tesoro.
Terminamos de comer y Guillermo levanta los
platos y Alicia los lava y yo llevo la panera y no sé qué más hacer pero por
suerte papá me llama y salgo de la cocina y él me cuenta me pidió Laura que te preguntara si querés ir
al cine entonces averiguo Guillermo va y papá me responde solo nosotros tres y
yo creía que estaba mal ir al cine tan pronto pero si Laura dice. Chau abuelo saludo y le doy un beso y después
me acuerdo y le doy el otro pero no le digo de quien es y el me despide hasta
el domingo que viene Paquito porque
ahora el abuelo es el único que me dice Paquito.
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