Valeria llegó tarde de la facultad. Antes de
que fuera absorbida por los chicos, Francisco le comentó el encuentro. Su mujer
lo dejó hablar y luego, sin decirle una palabra, lo abrazó. Fuerte lo abrazó.
Al cabo de unos minutos se separó ¿por qué no la invitás a cenar el viernes?
Estamos
buscando un conejito de las indias pide papá y la vendedora nos dice elijan
tranquilos y a mí me gusta el manchadito pero eligen uno todo marrón porque es
más grande y también compramos una jaula y una bolsa con comida la señora pone
el conejito en la jaula papá paga y salimos y yo quisiera llevar la jaula
porque igual me gusta mucho el conejito pero como es muy pesada papá se la da a
Guillermo y a mí la bolsa porque el conejito no es para mí es para Jorgito y este
es el primer animal que va a tener Jorgito total yo tengo a Polifemo en la
quinta y un perro es mucho mejor porque
cuando te ve mueve la cola y este conejito casi no tiene.
Pucha cómo la precisa. Por primera vez se le
impone en toda su magnitud el dolor de no tenerla. Como si luego de semanas de
armar laboriosamente un enorme rompecabezas
con intenciones de enmarcarlo descubriera, al llegar al final, el
extravío irreparable de una pieza. El conjunto perdía la razón de ser. Eso era
él sin Claudia: un rompecabezas trunco.
Estamos yendo a llevar unas tortas que preparó
la abuela para Jorgito que mañana es el cumpleaños total a mí siempre que le
pido me hace buñuelos que son mucho mejor me explicaron que no hay que decirle nada a Jorgito es una
sorpresa una gran sorpresa. Hola dice la tía Irene y me besa qué grande estás y
mientras papá y Guillermo se quedan charlando con los tíos yo lo sigo a Jorgito
hasta su cuarto que siempre está tan ordenado sino la tía Irene le grita y él
me cuenta mis papás me van a regalar un
mecano y yo le digo si ya sabés no es sorpresa pero él me explica yo ya soy
grande para sorpresas estoy muy contento
porque es el regalo que yo más quería el mejor de todos los que existen
entonces le digo yo no estaría tan seguro y él me pregunta por qué me lo decís
y yo le digo porque a lo mejor te regalan otra cosa que te gusta más pero él
insiste no hay nada mejor y yo también insisto ya vas a ver que sí y él me
pregunta qué es lo que voy a ver y yo le respondo no sé porque no puedo
contarle y ahora Jorgito me tantea ustedes me van a regalar algo que me va a
gustar más y yo le hago que sí con la
cabeza decime qué es me pide y yo le digo no puedo es una sorpresa pero él dice
a mí no me gustan las sorpresas qué es
exige y yo le digo no me dejan y él me provoca no sabés me estás mintiendo y yo
le digo es verdad y él insiste si es verdad
decime qué es y yo le digo no puedo y el grita sos un mentiroso entonces
le digo un conejito de las indias y Jorgito abre tanto los ojos que me asusto y
dice es mentira no puede ser porque a mamá le da alergia pero yo le explico Alicia
la convenció y Jorgito abre la puerta y sale corriendo y desde el cuarto
escucho los gritos mamá es cierto que el tío me va a regalar un conejito de las
indias. Siento que me desmayo. Es un imbécil grita Guillermo te avisé papá es
un mocoso no teníamos que contarle nada ahora lo agarro y lo mato y el tío
Jorge trata de calmarlo no te pongas así y de repente escucho los pasos de
Guillermo en la escalera y levanto la colcha y me meto debajo de la cama justo
cuando Guillermo entra y grita dónde estás manga de tarado y yo tiemblo debajo
de la cama y como no me encuentra se va tuve suerte porque si me encuentra me
mata y tiene razón soy un tarado rompí un secreto de familia y eso es muy grave
no me importa que él me pegue me importan papá y Alicia y escucho que alguien
entra y veo la punta de unos zapatos y escucho Francisco si estás aquí salí y
es papá y tengo que correr la colcha y asomar la cabeza.
Valeria regresó del
baño envuelta en la toalla. La deja caer y está por ponerse el camisón cuando
Francisco se enciende. La busca y ella accede. Valeria vibra con sus caricias, se arquea. Francisco siente que todo
está superado. No obstante, cuando él, en el momento de acabar, cierra los
ojos, la imagen de Claudia otra vez se cuela en la cama. Los abre asustado.
Valeria, satisfecha, sonríe.
Qué hacés ahí dice papá y se sonríe y yo salgo
del todo y las lágrimas me empiezan a resbalar por la cara y papá me ordena
Francisco mirame pero yo me tapo los ojos con las manos entonces papá se acerca
y me los destapa y las lágrimas se me
hacen sollozos y ahora papá se sienta sobre la cama y saca el pañuelo del bolsillo y me limpia la
cara y yo me sorbo los mocos y entonces papá dice qué tonto este Jorgito vos le
contaste un secreto y él no fue capaz de guardarlo me parece que no se merece el conejito y yo
lo miro y no puedo creerlo porque soy yo el que no merezco este papá el papá mejor
del mundo.
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