lunes, 11 de julio de 2016

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Valeria llegó tarde de la facultad. Antes de que fuera absorbida por los chicos, Francisco le comentó el encuentro. Su mujer lo dejó hablar y luego, sin decirle una palabra, lo abrazó. Fuerte lo abrazó. Al cabo de unos minutos se separó ¿por qué no la invitás a cenar el viernes?

 Estamos buscando un conejito de las indias pide papá y la vendedora nos dice elijan tranquilos y a mí me gusta el manchadito pero eligen uno todo marrón porque es más grande y también compramos una jaula y una bolsa con comida la señora pone el conejito en la jaula papá paga y salimos y yo quisiera llevar la jaula porque igual me gusta mucho el conejito pero como es muy pesada papá se la da a Guillermo y a mí la bolsa porque el conejito no es para mí es para Jorgito y este es el primer animal que va a tener Jorgito total yo tengo a Polifemo en la quinta  y un perro es mucho mejor porque cuando te ve mueve la cola y este conejito casi no tiene.

Pucha cómo la precisa. Por primera vez se le impone en toda su magnitud el dolor de no tenerla. Como si luego de semanas de armar laboriosamente un enorme rompecabezas  con intenciones de enmarcarlo descubriera, al llegar al final, el extravío irreparable de una pieza. El conjunto perdía la razón de ser. Eso era él sin Claudia: un rompecabezas trunco.

Estamos yendo a llevar unas tortas que preparó la abuela para Jorgito que mañana es el cumpleaños total a mí siempre que le pido me hace buñuelos que son mucho mejor me explicaron  que no hay que decirle nada a Jorgito es una sorpresa una gran sorpresa. Hola dice la tía Irene y me besa qué grande estás y mientras papá y Guillermo se quedan charlando con los tíos yo lo sigo a Jorgito hasta su cuarto que siempre está tan ordenado sino la tía Irene le grita y él me cuenta mis papás  me van a regalar un mecano y yo le digo si ya sabés no es sorpresa pero él me explica yo ya soy grande para sorpresas estoy muy contento  porque es el regalo que yo más quería el mejor de todos los que existen entonces le digo yo no estaría tan seguro y él me pregunta por qué me lo decís y yo le digo porque a lo mejor te regalan otra cosa que te gusta más pero él insiste no hay nada mejor y yo también insisto ya vas a ver que sí y él me pregunta qué es lo que voy a ver y yo le respondo no sé porque no puedo contarle y ahora Jorgito me tantea ustedes me van a regalar algo que me va a gustar más  y yo le hago que sí con la cabeza decime qué es me pide y yo le digo no puedo es una sorpresa pero él dice a mí no me gustan las sorpresas  qué es exige y yo le digo no me dejan y él me provoca no sabés me estás mintiendo y yo le digo es verdad y él insiste si es verdad  decime qué es y yo le digo no puedo y el grita sos un mentiroso entonces le digo un conejito de las indias y Jorgito abre tanto los ojos que me asusto y dice es mentira no puede ser porque a mamá le da alergia pero yo le explico Alicia la convenció y Jorgito abre la puerta y sale corriendo y desde el cuarto escucho los gritos mamá es cierto que el tío me va a regalar un conejito de las indias. Siento que me desmayo. Es un imbécil grita Guillermo te avisé papá es un mocoso no teníamos que contarle nada ahora lo agarro y lo mato y el tío Jorge trata de calmarlo no te pongas así y de repente escucho los pasos de Guillermo en la escalera y levanto la colcha y me meto debajo de la cama justo cuando Guillermo entra y grita dónde estás manga de tarado y yo tiemblo debajo de la cama y como no me encuentra se va tuve suerte porque si me encuentra me mata y tiene razón soy un tarado rompí un secreto de familia y eso es muy grave no me importa que él me pegue me importan papá y Alicia y escucho que alguien entra y veo la punta de unos zapatos y escucho Francisco si estás aquí salí y es papá y tengo que correr la colcha y asomar la cabeza.

Valeria regresó del baño envuelta en la toalla. La deja caer y está por ponerse el camisón cuando Francisco se enciende. La busca y ella accede. Valeria vibra con sus caricias, se arquea. Francisco siente que todo está superado. No obstante, cuando él, en el momento de acabar, cierra los ojos, la imagen de Claudia otra vez se cuela en la cama. Los abre asustado. Valeria, satisfecha, sonríe.


Qué hacés ahí dice papá y se sonríe y yo salgo del todo y las lágrimas me empiezan a resbalar por la cara y papá me ordena Francisco mirame pero yo me tapo los ojos con las manos entonces papá se acerca y me los destapa y  las lágrimas se me hacen sollozos y ahora papá se sienta sobre la cama  y saca el pañuelo del bolsillo y me limpia la cara y yo me sorbo los mocos y entonces papá dice qué tonto este Jorgito vos le contaste un secreto y él no fue capaz de guardarlo  me parece que no se merece el conejito y yo lo miro y no puedo creerlo porque soy yo el que no merezco este papá el papá mejor del mundo. 

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