Llegó de madrugada. Claudia en la sala de
espera, lloraba en silencio. Francisco se acercó y la abrazó. Es una
bronconeumonía severa, le pusieron un respirador artificial. Las preguntas
a la enfermera no obtuvieron respuesta. Una hora después salió el pediatra. Está
respirando por sus propios medios; en cuanto comience a hacer efecto el
antibiótico el cuadro va a revertir; tuvimos suerte, llegó justo a tiempo. Claudia
cerró los ojos y pareció desmoronarse. Ya pueden pasar a verla. Claudia salió
a los pocos minutos, llorando. ¡No puedo verla así! A Francisco le costó
descubrir a la nena entre la maraña de tubos. Si Camilo le había parecido
pequeño en la cama de terapia, Azul era solo un botón. Se acercó y le tomó la
manita. Dormía. La miró con atención. Estaba grande, era inconcebible tener un
hijo y no verlo crecer. La enfermera se acercó y le pidió que se retirara. Se
sentó al lado de Claudia. No sabés las que pasé; cinco minutos después de
hablar con vos Azul se ahogó; me subí al
primer taxi que pasaba mientras le respiraba en la boca para darle aire; cuando
llegamos, ya estaba morada. Él propuso por un rato largo no nos dejarán
entrar, vamos a tomar un café. Estaban en la confitería del hospital cuando
se acercó una señora mayor muy agitada. Cuando Claudia terminó de narrar
nuevamente su calvario se produjo un silencio incómodo. No los presenté dijo Claudia Francisco,
Marta, mi mamá; bueno, en realidad ya se conocen. La mujer lo observó con
atención y luego inició un meticuloso interrogatorio que Francisco fue
sorteando como pudo. Hasta que la mujer comentó ¿desde Buenos Aires te
viniste? Francisco, acorralado, miró al piso. El rostro de la mujer trocó
en piedra y decidió me voy para casa a tranquilizar a Rocío. Instantes después Claudia
dormitaba en la sala de espera. A su lado, Francisco, pensaba en Valeria. Por
fin se levantó y se alejó. Por suerte lo atendió el contestador. Quería avisarte que llegué bien; no te
pido que no te preocupes porque sé que es inútil; ya hablaremos largo y
tendido; te quiero; aunque en este momento lo dudes, te quiero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario