Ese lunes no fueron buenas las noticias. La
nena muy afiebrada, con dificultades para respirar. Vino un pediatra pero no le dio mucha
importancia; solo me aconsejó baños de vapor; sin embargo, no me gusta nada, la
voy a llevar a la guardia informó Claudia a la tarde. Francisco
estaba cenando cuando sonó su teléfono. Por primera vez desde que le había
rogado que no lo llamara, Claudia. Se levantó de la mesa y fue a hablar al
escritorio. La internaron en terapia, la nena está mal, Francisco, estoy muy
asustada. La decisión se tomó sola voy para allá. Recién cuando
cortó, Francisco pudo medir las consecuencias de su promesa. Agarró los
documentos, la llave del auto, dinero y nada más. Apareció en el comedor
desencajado. ¿Qué pasó? preguntó Valeria alarmada. Viajo a Rosario. Ante el estupor de su mujer Francisco dijo después te explico mientras
salía dando un portazo. Cuando Valeria reaccionó y abrió la puerta de calle, él
ya había arrancado. Segundos después, Para
Elisa. Te prometo que cuando regrese te daré explicaciones. Cortó y
ya no la volvió a atender.
No hay comentarios:
Publicar un comentario