martes, 13 de septiembre de 2016

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Ese lunes no fueron buenas las noticias. La nena muy afiebrada, con dificultades para respirar.  Vino un pediatra pero no le dio mucha importancia; solo me aconsejó baños de vapor; sin embargo, no me gusta nada, la voy a llevar a la guardia informó Claudia a la tarde. Francisco estaba cenando cuando sonó su teléfono. Por primera vez desde que le había rogado que no lo llamara, Claudia. Se levantó de la mesa y fue a hablar al escritorio. La internaron en terapia, la nena está mal, Francisco, estoy muy asustada. La decisión se tomó sola voy para allá. Recién cuando cortó, Francisco pudo medir las consecuencias de su promesa. Agarró los documentos, la llave del auto, dinero y nada más. Apareció en el comedor desencajado. ¿Qué pasó? preguntó Valeria alarmada. Viajo a Rosario. Ante el estupor de su mujer  Francisco dijo después te explico mientras salía dando un portazo. Cuando Valeria reaccionó y abrió la puerta de calle, él ya había arrancado. Segundos después, Para Elisa. Te prometo que cuando regrese te daré explicaciones. Cortó y ya no la volvió a atender.

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